
Y, sin embargo, para muchas personas lo es.
No porque no sepan hacerlo.
Sino porque organizar eventos suele llegar como “una tarea más” dentro de un rol que ya está lleno.
De repente, además de tu trabajo habitual, estás coordinando proveedores, gestionando presupuestos, tomando decisiones que no son estratégicas pero sí urgentes… y asumiendo una responsabilidad que pesa más de lo que parece.
Y aquí viene la reflexión:
👉 Cuando algo no es tu función principal, pero sí tu responsabilidad, el desgaste es inevitable.
No es falta de capacidad.
Es falta de foco, tiempo y apoyo experto.
Quizás el aprendizaje no sea “hacerlo mejor”, sino preguntarse qué tareas deberían estar realmente en tus manos… y cuáles no.
Porque tu valor no está en apagar fuegos.
Está en pensar, cuidar, comunicar y hacer avanzar a las personas y a la organización.
Y eso también es liderazgo.
