
Durante años, buena parte de la formación corporativa ha seguido un modelo bastante clásico: una persona explica y el resto escucha.
Pero hoy mantener la atención durante una sesión formativa es cada vez más difícil.
Si queremos conseguir un aprendizaje real, necesitamos algo más que transmitir información. Necesitamos que las personas participen, piensen, debatan, tomen decisiones y hagan cosas con ese conocimiento.
Ahí es donde la formación gamificada puede marcar la diferencia.
¿Qué es la formación gamificada?
Gamificar una formación no significa simplemente añadir puntos, premios o competición.
Significa utilizar retos, storytelling, mecánicas de juego, colaboración, toma de decisiones y feedback para conseguir que los participantes se impliquen activamente en el aprendizaje.
El juego es la herramienta. El objetivo sigue siendo muy serio: aprender.
De escuchar a participar: aprender haciendo
No es lo mismo explicar cómo resolver un problema que poner a un equipo delante de ese problema y pedirle que encuentre una solución.
En una experiencia gamificada, los participantes tienen que observar, analizar, debatir, tomar decisiones y comprobar sus consecuencias.
Dejan de ser espectadores para convertirse en protagonistas.
Ese learning by doing facilita que los contenidos se comprendan, se compartan y se recuerden mejor.

Serious Games: un Business Case convertido en experiencia
El método del caso se utiliza desde hace décadas en algunas de las principales escuelas de negocio: analizar una situación, debatir alternativas, tomar decisiones y aprender de diferentes puntos de vista.
Un Serious Game parte de una lógica muy similar. La diferencia es que incorpora narrativa, retos, tecnología y mecánicas de juego.
Podríamos decir que, en muchos casos, es una especie de Business Case convertido en experiencia.
Storytelling, juego y engagement
Una buena historia puede cambiar completamente la forma de vivir una formación.
No es lo mismo hablar de gestión del tiempo que enfrentarse a un supuesto Ladrón del Tiempo.
Ni trabajar procesos internos a través de una presentación que convertirlos en una misión con personajes, retos y decisiones.
El contenido puede seguir siendo igual de serio. Lo que cambia es la manera de experimentarlo.
Y ahí aparece uno de los grandes beneficios de la gamificación: el engagement.
Compartir y hacer visible el conocimiento del equipo
Cuando una formación incorpora juego, colaboración y debate sucede algo especialmente interesante: empiezan a aparecer experiencias y conocimientos que ya estaban dentro de la organización.
Las personas contrastan opiniones, explican cómo resolverían una situación y aprenden también de sus compañeros.
La formación gamificada no solo permite transmitir conocimiento.
También ayuda a hacer visible, compartir y aprovechar el conocimiento que ya existe dentro de los equipos.

La tecnología permite medir el aprendizaje
La tecnología añade otra capa de valor.
Durante una experiencia gamificada podemos conocer qué decisiones toman los participantes, qué respuestas eligen, dónde aparecen más errores o qué contenidos generan mayores dificultades.
Esto permite obtener una fotografía mucho más precisa sobre el aprendizaje y detectar qué conceptos necesitan reforzarse.
No solo sabemos que la formación se ha realizado.
Podemos empezar a entender qué ha ocurrido durante el aprendizaje.
¿Dónde podemos aplicar la gamificación en formación?
Las posibilidades son muy amplias:
liderazgo, ventas, gestión del tiempo, onboarding, cultura y valores, producto, procesos internos, ciberseguridad, sostenibilidad, negociación, toma de decisiones o formación técnica.
La clave no está en empezar preguntándonos:
“¿A qué podemos jugar?”
Sino:
“¿Qué queremos que las personas aprendan, comprendan o hagan de forma diferente después de esta formación?”
A partir de ahí diseñamos la experiencia.
Del learning al learning by doing
En un entorno lleno de estímulos y distracciones, conseguir atención y participación es cada vez más complicado.
Por eso creemos que los Serious Games y la formación gamificada van a tener un papel cada vez más relevante en el aprendizaje corporativo.
Porque cuando el aprendizaje se convierte en experiencia, deja de ser algo que simplemente escuchamos.
Empieza a ser algo que vivimos.
En Le Monnier & Co diseñamos Serious Games y experiencias de formación gamificada a medida para ayudar a las empresas a transformar sus contenidos y objetivos en experiencias que conectan, activan y generan aprendizaje. Ver algunos casos: https://lemonnier.es/gamification/
Play to Learn. Play to Grow.
